
Nuestro Señor Jesucristo, sufriendo en la persona de una multitud de enfermos y desvalidos de toda clase, busca alivio de sus manos. (Obispo Claudio Dubuis, Fundador)
Estamos llamadas primordialmente a ver a Dios en cada persona que conocemos y responder a las necesidades que descubrimos. Como resultado, nuestros ministerios son muchos y diversos. Nuestras Hermanas sirven como maestras y administradoras en todos los niveles del sistema educativo. Somos enfermeras y administradoras en el sistema de cuidado de salud. Trabajamos para investir de poder a mujeres y ancianos para que puedan responder a sus propias necesidades y a las exigencias de la sociedad. Caminamos con personas de países en desarrollo, alentándolos hacia una buena salud e independencia propia. Somos artistas, músicos y manifestamos
la belleza Divina.
Muchas de nuestras hermanas brindan servicios directamente al pueblo de Dios, otras buscan lograr los cambios sistémicos. Ayudamos a preparar gente joven para que ellos sean la próxima generación de educadores y proveedores de servicios de cuidado de salud y así seguir cumpliendo el llamado de Dios en el futuro. Como parte de mesas directivas ayudamos a dar forma a las políticas y tener impacto en las realidades sociales y económicas de
nuestro mundo actual.
Las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado nunca han trabajado de forma aislada. Reconocemos que necesitamos del prójimo y valoramos sus dones. Por esa razón colaboramos con profesionistas y miembros de la comunidad impulsándolos a ellos y a nosotras mismas para hacer real el amor de Dios para todos con los que formamos una sociedad basada en respeto mutuo y lleno de esperanza.
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